sábado, 25 de abril de 2015

Día 91 (21/04/2015) - Viña del Mar

Hemos dormido casi 10 horas, así que la llegada a Viña del Mar se nos hace rápida. Tomamos un café y en un momento, vemos llegar a Daniel, literalmente con los brazos abiertos. Cargamos las mochilas en el coche, saludamos a Carolina y nos ponemos rumbo a su casa. ¡Qué maravilla que te reciban así en la otra parte del mundo! Sólo podemos dar las gracias por cada segundo.

Comemos todos juntos y mientras nuestros anfitriones trabajan, nos envían a ver el mar... y qué maravilla!!!


Paseamos un par de horas y nos tomamos un cafecito mirando al mar... ¡qué bonito estar a 0 metros! Y ¡qué bonito respirar tan bien!


También encontramos alguna criatura marina increíblemente grande... ¡eso era una alga! 



 

Y también un gigante reloj solar...


Nos juntamos de nuevo en la casa y después de comer algo, nos llevan a ver las ciudades de Viña y Valparaíso desde las alturas... de mirador en mirador. ¡¡¡Es tan bonito!!!


Las vistas desde el balcón de casa de nuestros amigos son impresionantes... ¿no os parece? Bueno, el día ha sido largo... ondoloin!

viernes, 24 de abril de 2015

Día 90 (20/04/2015) - Viaje a Viña del Mar y adiós tablet

La mañana comienza con ducha y con la organización de las mochilas: hoy emprendemos nuestro último viaje largo en bus (25 horas...) y el último antes de marchar para casa. El Gato sin Botas que nos da la murga en cada comida observa nuestro desayuno relamiéndose... pero es nuestro, amigo!


Gustavo prepara el desayuno riquísimo, huevos revueltos con tomate y cebolla, y con todo el pan tostado que prepara Roberto, nos pegamos un gran banquete. Nos despedimos de Gustavo hasta la próxima, muchas gracias por todo amigo, ha sido un placer compartir una parte del camino contigo. Un abrazo!


Con la casa a las espaldas, nos dirigimos a la terminal, donde cogemos el bus hacia Viña del Mar en el que pasaremos las próximas 25 horas.


Nada más salir, nos dicen que habrá cambio de bus, porque el vidrio está "tocado". Lo que iba a ser una parada de diez minutos, se convierte en más de una hora... nos cargamos de paciencia y aprovechamos para comer. Al mal tiempo, una empanada de queso.


Vamos charlando tranquilamente cuando de repente nos viene la tablet a la mente: ¿dónde la hemos guardado? Empiezan los primeros sudores. ¿La hemos cogido? ¡Mierda! Se nos ha quedado en el hostal. Reaccionamos rápido y una señora del bus nos presta su celular para avisar al hotel y tenemos suerte, nos la han guardado... menos mal.
Pero todavía no sabemos los problemas que nos va a acarrear la historia, pero ya lo iréis viendo.

Continuamos dentro del bus y al anochecer nos traen la "cena" que es bastante ridícula, pero no hay nada más... Además, el dvd está "malo" y no ponen una película en toooodo el trayecto.


Terminamos de cenar, comprobamos que no hay nada más que hacer y nos vamos a dormir, cuando nos despertemos seguiremos aquí dentro.


Ondoloin!!!

Dia 89 (19/04/2015) - Géysers del Tatio más Valles de la Luna y la Muerte

Aunque ayer nos acostamos tempranito, el ruido del despertador a las cuatro de la mañana no puede ser mas molesto. Nos levantamos de la cama con todo nuestro dolor y nos ponemos mucha ropa encima, ayer nos avisaron de que en los géysers a esa hora de la mañana hace mucho frío.

Nos montamos en el minibús que va lleno de gente y el guía nos dice que nos ponemos dormir tranquilamente, tenemos un viaje de alrededor de hora y media, con lo que muy obedientemente, lo hacemos.

Cuando llegamos al parque, abrimos los ojos y tras bajarnos del bus y comprobar que tenemos heladas las manos (entre otras partes del cuerpo), nos ponemos a pasear por el entorno mágico que nos rodea.  



El guía nos explica que los géyseres se forman en bajo la tierra a causa de las corrientes de agua en contacto con la lava de los volcanes que rodean este lugar. El contacto entre el calor de los volcanes y el agua a mucha menos temperatura, crea de forma natural estos orificios en la tierra por donde sale el agua a la superficie a mucha presión.




Aunque empieza a salir el sol poco a poco, no conseguimos entrar en calor y eso que la temperatura del vapor que emana de los géyseres está rozando los cien grados centígrados.



Tras pasear un rato y tomar un desayuno calentito, nos llevan a otro lugar donde se encuentra un baño termal. Vamos preparados con el bañador y todos los utensilios, pero el agua no sale tan caliente como en el Salar de Uyuni y fuera hace muuuuucho frío, con lo que decidimos no meternos al agua y seguir disfrutando de los paisajes y los demás géyseres de la zona.



Comenzamos a volver hacia San Pedro, pero por el camino iremos parando en distintos lugares. El primero de ellos es una laguna, donde podemos apreciar distintos tipos de aves y más tarde paramos en un pueblito de la zona, donde apreciamos su bonita iglesia y volvemos a comprobar tristemente que se ha convertido en un lugar para sacar plata a los gringos.



Llegamos al pueblo y tras comer y tomar un café en el hostal, vamos a la agencia Terra Extrema a esperar al tour de la tarde. Para no variar, tenemos que esperar a gente que se retrasa, pero al final nos ponemos rumbo al Valle de la Luna. El trayecto es corto y pronto llegamos al destino, donde tras caminar un rato cuesta arriba, apreciamos desde las alturas un lugar maravilloso vestido de un color rojizo que nos deja a todos con la boca abierta.



Como se puede apreciar en las imágenes, también se aprecia el color blanco de la sal, ya que este lugar mucho tiempo atrás estuvo en el fondo del mar y la salitre sigue saliendo a la superficie hoy en día.



Tras disfrutar de las vistas y bajar literalmente por una pared, vamos al Valle de la Muerte, otro lugar fascinante, donde con la erosión y el paso del tiempo, se han creado unas formaciones increíbles. El personaje belga que las descubrió, quiso decir que parecía un paisaje de Marte, pero con su pobre nivel de español... dijo muerte, así que se le quedó ese nombre!



Caminamos por allí, mientras comienza a bajar el sol... salimos pitando a ver la puesta!



Íbamos a ver la puesta del sol en otro punto, pero llegamos muy tarde y lo hacemos de camino, en medio de la más absoluta nada, con lo que el espectáculo es precioso.




Por la noche y como última cena, compramos una súper pizza riquísima para despedirnos de nuestro gran amigo Gustavo, compañero de viajes estos últimos días.


Ondoloin!

lunes, 20 de abril de 2015

Día 88 (18/04/2015) - Salar de Tara

A las 8:00 de la mañana pasan a buscarnos por el hostal para comenzar con el tour de hoy por el Salar de Tara (recomendado por nuestros amigos chilenos Daniel y Carolina). Hoy compartiremos el tour con dos chicos alemanes, por lo que vamos en un jeep y no en un bus. La primera parada es en el mirador del eterno Licáncabur, siempre hermoso.


Seguimos con la ruta y llegamos a Quepillaco, un ojo de agua que actualmente es ciego, pero que en su día emanaba agua del subsuelo.


Las formaciones rocosas volcánicas de Los Monjes son nuestra próxima parada, con formas caprichosas, como este que parece un Inca. 


El paisaje es impresionante...


En un momento dado, Naiara está buscando piedras y minerales para una joven investigadora, cuando nuestro guía Alfredo nos dice que nos enseñará una piedra muy especial llamada Obsidiana, que alberga un secreto en su interior. El secreto le será desvelado a la investigadora a la vuelta en casa, porque mirad en la mano de Naiara... nos llevamos alguna piedrita!




Después de observar desde el mirador, las formaciones rocosas de Las Catedrales y ver también los Monjes Blancos, bajamos hasta la Laguna de Tara, parte del salar que lleva el mismo nombre. Desde allá abajo, podemos ver un paisaje sin igual: a un lado, Las Catedrales de un tono rojo oscuro, siguiendo hacia la derecha, el lago verde con fondo de volcanes nevados y finalmente, una sección llana y semi desértica de color amarillo-tierra. Simplemente maravilloso.



Pero cuando Alfredo dice "¡a comer!" y vemos la botella de vino chileno... se completa la felicidad. Además, esto sí es el vino como nosotros lo conocemos, con cuerpo y sabor, y ayuda a calentar el cuerpo, porque corre un viento helador.



La comida resulta un verdadero placer, tanto por el vino, como por el paisaje virgen y todos dejamos el plato bien limpio.


Hacemos la foto familiar con Gustavo y comienza el camino de vuelta a San Pedro, donde todo el mundo salvo Naiara, se queda dormido (¡sí señores, Roberto también se duerme!).


Ya en San Pedro, decidimos que nos merecemos un buen café, por lo que vamos a un garito pequeño donde dice que tienen café illy, pero resulta que no es tal... En todo caso, el momento es bonito y charlamos acompañados de nuestro cafecito.


El resto del día pasa tratando de actualizar el blog y charlando tranquilamente. Mañana toca madrugar para ir a ver los géysers, así que... ondoloin!