lunes, 20 de abril de 2015

Día 88 (18/04/2015) - Salar de Tara

A las 8:00 de la mañana pasan a buscarnos por el hostal para comenzar con el tour de hoy por el Salar de Tara (recomendado por nuestros amigos chilenos Daniel y Carolina). Hoy compartiremos el tour con dos chicos alemanes, por lo que vamos en un jeep y no en un bus. La primera parada es en el mirador del eterno Licáncabur, siempre hermoso.


Seguimos con la ruta y llegamos a Quepillaco, un ojo de agua que actualmente es ciego, pero que en su día emanaba agua del subsuelo.


Las formaciones rocosas volcánicas de Los Monjes son nuestra próxima parada, con formas caprichosas, como este que parece un Inca. 


El paisaje es impresionante...


En un momento dado, Naiara está buscando piedras y minerales para una joven investigadora, cuando nuestro guía Alfredo nos dice que nos enseñará una piedra muy especial llamada Obsidiana, que alberga un secreto en su interior. El secreto le será desvelado a la investigadora a la vuelta en casa, porque mirad en la mano de Naiara... nos llevamos alguna piedrita!




Después de observar desde el mirador, las formaciones rocosas de Las Catedrales y ver también los Monjes Blancos, bajamos hasta la Laguna de Tara, parte del salar que lleva el mismo nombre. Desde allá abajo, podemos ver un paisaje sin igual: a un lado, Las Catedrales de un tono rojo oscuro, siguiendo hacia la derecha, el lago verde con fondo de volcanes nevados y finalmente, una sección llana y semi desértica de color amarillo-tierra. Simplemente maravilloso.



Pero cuando Alfredo dice "¡a comer!" y vemos la botella de vino chileno... se completa la felicidad. Además, esto sí es el vino como nosotros lo conocemos, con cuerpo y sabor, y ayuda a calentar el cuerpo, porque corre un viento helador.



La comida resulta un verdadero placer, tanto por el vino, como por el paisaje virgen y todos dejamos el plato bien limpio.


Hacemos la foto familiar con Gustavo y comienza el camino de vuelta a San Pedro, donde todo el mundo salvo Naiara, se queda dormido (¡sí señores, Roberto también se duerme!).


Ya en San Pedro, decidimos que nos merecemos un buen café, por lo que vamos a un garito pequeño donde dice que tienen café illy, pero resulta que no es tal... En todo caso, el momento es bonito y charlamos acompañados de nuestro cafecito.


El resto del día pasa tratando de actualizar el blog y charlando tranquilamente. Mañana toca madrugar para ir a ver los géysers, así que... ondoloin!

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