Nos despertamos con calma y nos pegamos el gran desayuno, con huevos, café, tostadas... Vamos, ¡como reyes! Alquilamos unas bicicletas y nos vamos hacia Pucara de Quitor, una zona cercana a San Pedro de Atacama. Bicis, plano y en marcha.
El comienzo es fácil, salir del pueblo, pero después la cosa se enreda... Sacamos el plano y los hombres se ponen a estudiar.
El camino ofrece unas magníficas vistas de los alrededores del pueblo, un desierto en toda regla.
Pero la Ley de Murphy siempre está presente y Naiara se queda atascada en un río pequeñito pero algo profundo, empapándose los pies mientras Roberto y Gustavo sacan fotos divertidos...
Después de varios kilómetros, cogemos otra senda que nos llevará hacia Catarpe, con paisajes medio desérticos y marcianos. Es precioso y al estar solos, es muy relajante.
En un momento dado, el camino relajadito se transforma en cuesta y Naiara se rinde. Roberto y Gustavo siguen algo más y lo que se encuentran son las mejores vistas de la cordillera de los Andes...
Después de más de 18 kilómetros de recorrido, volvemos al pueblo y comemos en un restaurante "barato", como ayer, con un gran jugo de piña fresquito!
Por la tarde y después de descansar un poco en las peores horas de sol, reservamos los tours para los próximos días y lo más importante: la experiencia astronómica del mejor lugar del mundo para observar las estrellas (y planetas...).
Es en el observatorio donde nos aconsejan ver la puesta de sol en la Plaza de Quitor. Les debemos las mejores vistas del atardecer de San Pedro, con el Licáncabur de fondo. Ahí queda eso:
Por la noche, vamos a ver el cielo y sus astros al Altitud Lodge, donde Álvaro y Dale (astrónomo chileno y astrofísico estadounidense) nos ofrecen su conocimiento y sus potentes telescopios para tener una maravillosa experiencia astronómica. Entre otras, pudimos ver a Júpiter y sus cuatro lunas, una nebulosa de una galaxia fuera de la Vía Láctea, una estrella recién nacida y lo más sorprendente de todo: Saturno, con sus anillos rodeándolo!!!
Evidentemente, no hay fotos del momento, pero os podemos asegurar que la experiencia valió la pena y mucho. Para terminar, Dale nos habla del futuro de la especie humana y de alguna teoría conspiratoria que no resulta tan descabellada.
Con la cabeza en las nubes, nos acostamos tarde y sintiéndonos parte del cosmos, hechos también de polvo de estrella.
Ondoloin!
Qué bonitoooo! Seguro que Héctor tanto como yo, espera ansioso compartir una buena cena hablando de esas conspiraciones que auguro que no serán del todo desconocidas... Ordurarte! Muxu!
ResponderEliminarLaister arre!!!!!!! muaaaaaaa
ResponderEliminarEsas fotos de la Bardenas Reales en bicicleta no me dicen mucho. Lo que si me interesa es lo de la teoría conspiratoria!!! Adelanta un poco de qué va...
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