jueves, 1 de junio de 2017

Día 9 (20/04/2017) - Victoria y Ggantija

El día comienza como todos los demás, desayunando tranquilamente en nuestro apartamento. Hoy vamos a visitar la capital de Gozo, Victoria y tras ello nos iremos a los templos de Ggantija.

Gozo es realmente diminuto, por lo que no tardamos nada en entrar a Il-Kastell, la parte alta y amurallada de la ciudad que data del s. XV. Justo antes de entrar, se encuentra un centro de interpretación que está cuidadosamente montado y donde podemos conocer la historia, cultura, ecosistema y demás características de Gozo y Victoria a través de distintas pantallas.

Tras empaparnos de historia, entramos a Il-Kastell por la puerta principal y nos damos de morros con el museo de arqueología.


El museo resulta pequeño comparado con el de La Valeta, pero contiene restos increíbles: damas gordas de Ggantija, anclas romanas, un esqueleto dentro de un ánfora y demás elementos que hacen que la visita sea corta pero muy interesante.




Tras pasar por delante de la fachada de la Catedral de la Asunción, nos dirigimos a la antigua cárcel, que se fundó como tal en el s. XVI y se utilizó con ese fin hasta 1904. En ella se pueden apreciar los diferentes dibujos que hay grabados por los presos en las paredes. Uno de sus presos mas celebres fue Jean Parisot de la Valette, que a la postre se convertiría en Gran Maestre.





Volvemos a las callejuelas de Il-Kastell y paseamos tranquilamente. Es un lugar pequeño y maravilloso, no hay que caminar mucho para llegar a las murallas exteriores y desde cualquier lugar la vista de la isla de Gozo resulta espectacular. Vamos teniendo algo de hambre y nos ponemos a buscar el restaurante Ta´Rikardu, el único lugar donde se puede comer dentro de las murallas y toda una institución en Victoria. Cerca se encuentra el museo del folclore, con lo que decidimos echar un vistazo a la cultura rural y agrícola de Gozo antes de ir a comer.




Tras la visita, vamos a Ta´Rijardu y probamos la comida gozitana acompañada de un vino casero que realizan los del mismo restaurante, la experiencia es sabrosísima. Además, aprovechamos para comprar algunos productos típicos que llevaremos de vuelta a casa para amigos y familiares.


Poco a poco vamos a ir saliendo de Il-Kastell para poner rumbo a los templos megalíticos de Ggantija, pero antes vamos a visitar los silos y la batería de armas. Estos depósitos subterráneos se usaron en tiempos de guerra, cuando es castillo se encontraba asediado, para poder almacenar agua potable. Están excavados en la tierra y caminar bajo el suelo resulta algo agobiante, además, el tamaño es considerable y la poca luz que hay en el lugar asusta a alguno que otro... Se puede continuar hasta el lugar donde se encuentra la batería, que consta de varios cañones que servían como defensa.



Concluimos la visita a Victoria caminando por el foso de la muralla, que esta perfectamente cuidado y ponemos rumbo a el ultimo complejo megalítico que visitaremos, los templos de Ggantija, que significa "gigante".



Como bien dice su nombre, son los templos megalíticos mas grandes de Malta con muros de mas de 6 metros de altura y rocas de tamaño desorbitado. Ademas, junto a Ta´Hagrat y Skorba, son los mas antiguos del país, datados entre el 3600-3000 a.C. El recinto consta de dos templos, el del sur es el más antiguo y en la entrada tiene una enorme roca con cuatro agujeros que quizás se utilizaban para libaciones (ofrecer una bebida a las divinidades), y ademas conserva un altar en forma de trilito. El templo norte es posterior, pero aquí se les fue las manos con el tamaño de las piedras. La más grande mide 6 x 4 metros y pesa unas 57 toneladas (¡!), y se calcula que el templo originalmente pudo tener una altura superior a los 15 metros. Las palabras sobran al contemplar dicha magnitud...





La verdad es que seguimos sin comprender nada. Los siete yacimientos arqueológicos de Malta son algo fuera de lo común. Están datados entre los más viejos del mundo y están en medio del mediterráneo en unas islas de tamaño diminuto. El mundo es una maravillosa locura que nadie es capaz de entender ni de explicar, pero que por suerte podemos disfrutar.


Tras dicha reflexión, vamos a visitar algo más "normal", el molino Ta´Kola que fue construido en 1725 y que estaba en uso hasta no hace mucho. Se encuentra en perfecto estado de conservación e incluso se puede ver la maquinaria original.


Vamos poco a poco hacia Xlendi, pero antes decidimos ir a visitar el pueblo de Xewkija a ver la cúpula de la iglesia de San Juan Bautista, de 74 metros de altura y la tercera más grande del mundo.


Compramos la cena en una tienda cercana a la iglesia y por fin ponemos rumbo a Xlendi, donde antes de retirarnos del todo volvemos a dar un paseito por su bahía mientras disfrutamos del atardecer.


El día ha sido más que completo, sólo nos queda cenar y dormir. Ondoloin!

lunes, 29 de mayo de 2017

Día 8 (19/04/2017) - Nos vamos a Gozo

Antes de irnos de la isla de Malta, decidimos conocer la ciudad de Mosta, famosa por la Catedral de la Rotonda en la que, en plena Segunda Guerra Mundial, cayó una bomba durante una misa y no explotó.




















En la sacristía hay una réplica de la bomba que fue lanzada. La verdad, da un poco de yuyu...


Al salir, encontramos un puesto de café pre-cio-so y... ¡¡¡es imposible resistirse!!!


Cuando termina la siesta del pequeño, jugamos un poco en un parque y nos ponemos rumbo al ferry a Gozo. En el trayecto, hablamos con el dueño del apartamento en el que nos alojamos y quedamos en que nos espera allí mismo, así que disfrutamos del trayecto viendo Comino de camino (jeje).


Nada más llegar, nos enseña el apartamento (con vistas a la bahía de Xlendi), dejamos todos los trastos y partimos rumbo a los acantilados de Ta´Cenc, en el sur de la isla. El objetivo principal es encontrar los inquietantes "surcos de carro", ya que no pudimos dar con ellos en el trekking de Dingli. Caminamos por los alrededores de un famoso hotel y llegamos hasta los acantilados, que impresionan por su altura.




Nos cuesta un buen rato dar con ellos, pero por fin... ¡Surcos de carro! Estas gigantes marcas en la roca que ni van, ni vienen de ninguna parte, y que se encuentran en lo alto de un acantilado de más de 130 metros, son uno de los grandes interrogantes de las isla de Malta. ¿Qué serán? ¿Quién o cómo las haría? La teoría extraterrestre está servida...






Después de pasear un largo rato por la zona, cogemos de nuevo el coche y volvemos a Xlendi para rodear la pequeña bahía antes de retirarnos por hoy.



Ha sido un día bonito, pero bastante ajetreado, así que os dejamos con las vistas desde nuestro balcón. Ondoloin!


martes, 23 de mayo de 2017

Día 7 (18/04/2017) - Trekking de Dingli a Blue Grotto

Hoy vamos a hacer el último trekking de Malta, así que desayunamos bien, nos vestimos para la caminata y nos dirigimos al sur, al centro de interpretación de Dingli. Aparcamos el coche y nos plantamos en los acantilados en dos pasos. Nos esperábamos una altura de infarto, pero unas huertas situadas justo debajo difuminan un poco la impresión, aunque no la belleza.



Caminamos rodeando el radar que controla el tráfico aéreo de Malta, hasta la Capilla de Santa María Magdalena, desde donde hay unas vistas preciosas.



Tratamos de encontrar los enigmáticos surcos de carros, pero no hay manera...para gran decepción de Roberto. Pasamos por los restos de una aldea de la Edad de Bronce, aunque la verdad es que no están señalizados ni protegidos.



Disfrutamos de las vistas desde la cima de la colina y bajamos por el sedero hasta adentrarnos en la Fawwara, un entorno idílico de precioso huertos y antiguas casas reconvertidas en chalés.




Paramos para refrescarnos y que el niño coma algo, porque hoy el sol pega fuerte, y después retomamos el camino. No es muy interesante en un tramo, sólo hay un pequeño acueducto en el camino, hasta que llegamos de nuevo a los acantilados, desde donde se avista la pequeñísima e inhabitada isla de Filfla.




Enseguida llegamos a los antiquísimos templos de Hagar Qim y Mnajdra. Este yacimiento arqueológico es el que mejor se conserva en Malta, con una ubicación sin igual sobre los acantilados. El primer templo que se visita tras pasar por el centro de visitantes es Hagar Qim, una estructura hecha de piedras gigantes y que carece de planta trebolada (que disponen el resto de templos de la isla).


En el interior, se pueden ver varios altares, algunos de ellos ricamente decorados.





















También se encontraron estatuillas de "damas gordas" y la famosa "Venus de Malta", que actualmente están en el Museo Nacional de Arqueología de La Valeta. Al atravesar el templo, nos fijamos en el gigantesco megalito que hace de pared del templo, de más de 20 toneladas.


Bajando por el sendero, nos encontramos con el templos de Mnajdra, con tres templos de planta trebolada y datados entre el 3600 y el 3000 AC.



Parece que el templo sur presenta alineaciones solares y de hecho, se puede asistir al acontecimiento de los solsticios de verano e invierno gracias a las visitas guiadas que organiza Heritage Malta. Nosotros no podemos disfrutar de esa experiencia, pero sí vemos los agujeros de la fachada que permiten pasar los rayos del sol.




De vuelta en el sendero, nos dirigimos hacia la Blue Grotto, o gruta azul, última etapa de la ruta. Se nos ha hecho tarde y tenemos muuucha hambre, así que decidimos comer pescado fresco en una terracita antes de coger el barquito para ver la famosa gruta.




Cuando terminamos de comer, damos el paseíto en barco por los acantilados, acompañados de un grupo de españoles. La vista de los acantilados desde el mar es... ¡indescriptible! Juzgad vosotros mismos.






















Tras finalizar el paseo en el barquito, nos queda coger un bus público para que nos lleve hasta donde hemos dejado el coche. Falta un buen rato para que llegue el bus, con lo que tras mucho pensarlo, decidimos subir la "cuestecita" hasta la carretera principal y admirar la Blue Grotto desde el mirador. La estampa es más maravillosa si cabe...


Mientras Roberto esta haciendo la foto, se acerca el autobús a toda pastilla y aunque no somos los únicos en la parada, pasa de detenerse y baja al pueblo, Wied Ed-Zurried. Pensando que a la vuelta no se detendrá, esperamos un rato hasta que comienza a subir y a Roberto no se le ocurre nada mejor que ponerse en medio de la carretera haciendo señas para que pare... ¡al final para! Al subir, nos damos cuenta de que la conductora tiene serios problemas de autocontrol y dice que no estábamos en la parada cuando ella ha pasado... Seguimos sin saber dónde estábamos;)
De todas formas, le agradecemos que al rato de arrancar con nosotros a cuestas, pare en seco el bus y ordene a alguien que se levante para que Naiara se siente con el niño. Aunque desde la más gigantesca locura, ha tenido una buena idea. En otro momento del trayecto, a pesar de que baja gente en una de las paradas, se niega a dejar subir a dos turistas aduciendo que esta "full" y ahí los deja, plantados en mitad de la nada.

En fin, llegamos por fin al coche, damos las gracias a todos los dioses por llegar vivos y vemos un atardecer sin igual en los acantilados de Dingli.


El día ha sido precioso, hemos caminado mucho (y hemos visto parajes inolvidables) y estamos cansados, así que ducha, cena y a dormir. Ondoloin!