lunes, 2 de febrero de 2015

Día 9 (29/01/2015) - Más Amazonía

Nos levantamos y la primera imagen somnolienta es este caimán que vemos desde nuestro lodge. Wow, esto empieza bien!


Además, va a ser un gran día, porque vamos a visitar una comunidad indígena y a su chamán. De camino, vemos un perezoso y una anaconda... es un no parar!





Ya en la comunidad, María nos enseña a hacer pan de Yuca y colaboramos todos para poder comer rico.





De paso, David decide pintar a Naiara con las semillas de una planta, tal y como lo hacen las chicas pescadoras de la comunidad. Se respira origen.



Después charlamos con el chamán, quien nos explica en qué consiste su trabajo como sanador y guía de la comunidad, y cuáles son los rituales y sus métodos. Nos habla de dos Mundos, uno en el que vivimos y otro más elevado, el espiritual, donde los espíritus de todos se relacionan en un nivel superior. Nos habla de la dualidad, de la Pachamama y del Espíritu de la Jungla, un ser superior que puede, a través de la ingesta de la Ayahuasca, mostrarte entre otras cosas, quién eres con tus partes buenas y malas. 

Mientras habla, vestido con su atuendo tradicional, con voz firme pero muy pausada, sentimos que son los pueblos originarios quienes pueden hacer que nos reencontremos con el sentido de la vida, con la Madre Tierra que nos acoge a todos... al fin y al cabo, con nosotros mismos. Nos enamoramos de ellos, de su verdad, de su convivencia con la tierra, con la comunidad. 

Después volvemos hacia el lodge soñando Mundos mejores...




El día termina con una caminata nocturna por la selva y para muestra de lo que encontramos, ahí van algunas fotos:






Finalmente y para terminar el día, Tom, el chico holandés tiene la maravillosa idea de detener la canoa en medio de la Laguna Grande para disfrutar unos minutos en silencio de la noche amazónica. Simplemente indescriptible. Buenas noches desde el paraíso.

Día 8 (28/01/2015) - Amazonía

Nos despertamos tarde y más que descansados. Nos vestimos y vamos a desayunar al comedor del lodge con nuestros nuevos compañeros de viaje. Hoy el día va a ser muy especial, porque saldremos a hacer una caminata por la selva!


Cogemos la canoa y como ayer, David va explicándonos las características de la selva y de sus habitantes, animales y plantas. Su pasión es contagiosa y para cuando termina el día hemos hecho un gran grupo con él y las argentinas, Jesica y Ornella, pero para eso queda bastante...




El paseo por la selva es apasionante, a cada paso vemos maravillas de la naturaleza y nuestro guía nos muestra más y más cosas. 



Caminar entre tanta vegetación nos traslada a otra dimensión, donde efectivamente, empezamos a sentir que somos parte de un todo. 




Entre tanta espiritualidad, Naiara se despista un poco y al pasar por encima de un tronco caído en un humedal... se cae y se pone bien guapa! Menos mal que no cae hacia el final, porque eso significaría hundirse hasta la cintura en el fango. 



Con menos glamour, seguimos caminando hasta la salida del humedal y volvemos al lodge remando nosotros mismos. Hay quien no para de quejarse... pero es realmente divertido y relajante. Todo iba bien hasta que comienza una gran tromba que nos acompaña hasta casa.


Por la tarde, volvemos a salir con la canoa para ver los delfines, buscar la anaconda y como dice David, a ver qué es lo que la selva nos quiere enseñar. Ya en la Laguna Grande, vemos un atardecer espléndido en una conexión increíble con el entorno; es sobrecogedor. Las imágenes hablan por sí solas.





De camino al lodge, David encuentra una serpiente en una ramita y disfrutamos de la experiencia.


Volvemos a cenar y después de hacerlo, sucede algo grande: David, Ornella, Jesica y los dos nos quedamos charlando de nuestras miserias y se produce una conexión brutal. Muchas gracias por esa noche chic@s. The Cucatrap Power!!! 


Nos acostamos tardísimo, pero con una gran sensación de plenitud. Buenas noches!

domingo, 1 de febrero de 2015

Día 7 (27/01/2015) - Primer contacto con la Amazonía

Pasar la noche en un bus con otras veinte personas no es la mejor forma de prepararse para la Amazonía, pero es lo que hay. Llegamos a Lago Agrio a las 7:30 y de allí nos llevan a desayunar a un hostal "mas confortable" según nos dicen. Desayunamos y charlamos con Anahi, Ricardo y Lola, una familia Argentina maravillosa que también se dirige a la selva.

Nos despedimos y otro autobus nos lleva hasta la entrada del Parque Natural de Cuyabeno, donde empieza nuestra aventura Amazónica. Allí conocemos al que sera nuestro grupo, compuesto por una pareja holandesa, otra australo-sudafricana, dos chicas argentinas y dos daneses. Nuestro guía es David y nada más presentarnos, se ve que le encanta su trabajo.


Montamos en la canoa y nos vamos adentrando por el río mientras David para cada rato para mostrarnos algun animal. El mero hecho de adentrarnos por el río en plena selva ya es mágico, pero poder ver además a animales como el tucán, lagartos amazónicos y monos de diversas especies... es indescriptible.

De Naiara para el Aita: tantos documentales sobre esto... si estuvieras aqui, alucinarías!







Con la adrenalina en el cuerpo llegamos a nuestro lodge (hospedaje) y para qué mentir, nos llevamos una grata sorpresa con el lugar (en medio de la selva, con entrada desde la laguna grande) y las cabañas. 



Después de comer salimos de nuevo y conseguir ver un delfin rosado para asombro y emoción de todos. El guía quiere enseñarnos la anaconda, pero no se deja ver... por ahora. 

La aventura del día termina con Roberto bañándose en la Laguna Grande durante el atardecer y Naiara, que no se atreve, le felicita por su valentía, en definitiva no todos los días se baña uno en la selva amazónica.


Cenamos todos juntos y comenzamos a comentar nuestras historias de vida con David, Ornela y Jessica, las chicas argentinas. El día ha sido muy intenso y nos acostamos en nuestra cabaña escuchando los sonidos de la selva a nuestro alrededor.

Mañana habrá más selva!

sábado, 31 de enero de 2015

Día 6 (26/01/2015) - Mindo y camino a la Amazonía

Nos despertamos después de una noche algo movidita. Entre el único mosquito que había en toda la habitación y que nos ha estado molestando y picando y el gallo que cacareaba en cualquier momento de la noche, no hemos descansado lo que hubiésemos querido, pero estamos en Mindo y todo eso ahora mismo da igual.

Salimos a la calle y nos ponemos rumbo hacia la tarabita, un lugar a cinco kilómetros del pueblo. Tomamos un taxi que nos sube hasta allí y después de pagar 10$ los dos, nos montamos en la tarabita, una caja metálica donde nos sentamos y vamos colgados sobre un cable a 150m de altura. El viaje es cortito pero maravilloso y sobrevolar el bosque contemplando sus vistas no tiene parangón. El vídeo sólo se puede ver en facebook, es demasiado grande para subirlo aquí.



Cruzamos y nos ponemos en marcha, ya que a través de un sendero puedes visitar distintas cascadas. El camino, que a tramos se hace algo duro por la humedad del ambiente, es gratificante, ya que caminamos escuchando el sonido del agua que se desplaza por la montaña, y las vistas de las cascadas junto con los parajes que les rodean, te hacen querer seguir caminando por más tiempo.






Acabamos la ruta y volvemos a la tarabita para volver a cruzar el bosque por las alturas. Las vistas son espectaculares y esta vez tratamos de no perdernos detalle del bosque de niebla.


De vuelta en Mindo, damos un paseíto y comemos muy rico. Vamos a buscar las mochilas al hostel y estando allí nos atrapa una terrible lluvia sin fin, así que nos tenemos que quedar allí hasta que amaina.

Antes de partir, Mindo nos deja una frase maravillosa, que esperemos que nos acompañe siempre... ¡de Mindo al Mundo!


Cogemos el autobús a Quito, llegamos al hostel y preparamos las mochilas para la selva. Queremos cenar en la azotea del hostel desde donde saldrá el bus, pero no hay sitio (a la vuelta seguro que vamos, porque hay unas vistas...) y terminamos en un restaurante cercano rodeados de blanquitos y sorprendiéndonos de lo riquísimo que está todo. 

A las 23:30 partimos hacia Lago Agrio, la puerta a la selva; los queda una noche larga...