Nos levantamos y la primera imagen somnolienta es este caimán que vemos desde nuestro lodge. Wow, esto empieza bien!
Además, va a ser un gran día, porque vamos a visitar una comunidad indígena y a su chamán. De camino, vemos un perezoso y una anaconda... es un no parar!
Ya en la comunidad, María nos enseña a hacer pan de Yuca y colaboramos todos para poder comer rico.
De paso, David decide pintar a Naiara con las semillas de una planta, tal y como lo hacen las chicas pescadoras de la comunidad. Se respira origen.
Después charlamos con el chamán, quien nos explica en qué consiste su trabajo como sanador y guía de la comunidad, y cuáles son los rituales y sus métodos. Nos habla de dos Mundos, uno en el que vivimos y otro más elevado, el espiritual, donde los espíritus de todos se relacionan en un nivel superior. Nos habla de la dualidad, de la Pachamama y del Espíritu de la Jungla, un ser superior que puede, a través de la ingesta de la Ayahuasca, mostrarte entre otras cosas, quién eres con tus partes buenas y malas.
Mientras habla, vestido con su atuendo tradicional, con voz firme pero muy pausada, sentimos que son los pueblos originarios quienes pueden hacer que nos reencontremos con el sentido de la vida, con la Madre Tierra que nos acoge a todos... al fin y al cabo, con nosotros mismos. Nos enamoramos de ellos, de su verdad, de su convivencia con la tierra, con la comunidad.
Después volvemos hacia el lodge soñando Mundos mejores...
El día termina con una caminata nocturna por la selva y para muestra de lo que encontramos, ahí van algunas fotos:
Finalmente y para terminar el día, Tom, el chico holandés tiene la maravillosa idea de detener la canoa en medio de la Laguna Grande para disfrutar unos minutos en silencio de la noche amazónica. Simplemente indescriptible. Buenas noches desde el paraíso.
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