lunes, 25 de mayo de 2015

Día 1 (18/05/2015) - Viaje a Madrid

Partir de casa, llegar a Madrid tras seis horas de viaje en bus, montar en el metro y llegar a nuestro alojamiento, es una cuestión menor (después de los viajes anteriores...).

Este viaje lo realizamos con el principal objetivo de recuperar nuestra tablet "olvidada" en Chile. Recordemos que Dani y Carolina, nuestros anfritiones chilenos, nos la envían con un amigo suyo.

Tras acomodarnos y dejar todos los bártulos, tomamos en metro hasta el barrio de la latina, con la idea de ir caminando hasta la plaza mayor. Pero como todavía no estamos situados, caminamos un rato en dirección contraria hasta que nos topamos de frente con la Puerta de Toledo. Tras admirarla, decidimos girar 180° para alcanzar nuestro destino.


Subimos en dirección a la Almudena y el Palacio Real, pero de camino nos detenemos a descansar un rato en el parque que se encuentra al lado de la iglesia de San Francisco el Grande, disfrutando de sus vistas. El calor sofocante nos ha pillado de golpe.


Tras la breve parada, continuamos caminando por la calle Bailén y tras cruzar el viaducto, llegamos a la catedral de la Almudena. Entramos y tras recorrerla y ver a la virgen, nos sorprende la sobriedad del edificio. A pesar de no ser una de las mas hermosas que hemos visitado, hay algo que nos llama la atención: sus coloridas pinturas en el techo.




Salimos y nos acercamos hasta el Palacio Real, cuya fachada tras las rejas, está frente a frente con la catedral. El Palacio Real se ve inmenso y majestuoso, reflejo del poder y grandeza (de tiempos pasados).



Vamos a la Plaza Mayor en busca de información turística y tras conseguir un mapa de la ciudad, nos ponemos rumbo al museo Reina Sofia (hoy es el día de los museos y ¡la entrada es gratuita). La caminata es larga, pero por fin conseguimos llegar.


El Reina Sofia acoge obras de arte moderno y aunque no tenemos tiempo de verlo todo, podemos contemplar distintos tipos de esculturas y pinturas que, dada nuestra evidente ignorancia artística, no podemos apreciar. O dicho de otra manera, en muchas ocasiones no captamos el mensaje del autor, si es que realmente tenía alguno.

Aun y todo, apreciamos todo el terror que refleja el Gernika de Picasso, una obra que por sí sola hace que visita al museo valga la pena.



Ya se ha hecho tarde y tenemos el estómago vacío, por lo que decidimos ir a la plaza Santa Ana, que se encuentra llena de terracitas y de gente disfrutando del animado ambiente madrileño. Tras dar varias vueltas nos sentamos en una de ellas y cenamos varias tapas acompañadas de bebida bien fría, todo esta riquísimo!


De camino al metro para volver a casa, nos detenemos a tomar una foto en la Plaza de la Villa, que con la iluminación, se ve señorial. No damos para más y necesitamos descansar, el primer día ha sido intenso y emocionante. Esta ciudad nos empieza a gustar desde el principio...


Ondoloin desde Madrid!

lunes, 4 de mayo de 2015

Conclusiones viaje por Sudamérica

Nada más pisar suelo americano (del sur), uno no puede más que dejarse hechizar. Era nuestra primera vez al otro lado del charco, en la América saqueada por los antiguos conquistadores y los nuevos amos del mundo. Esa tierra que mantuvo a su gente a pesar de todo, que protegió con su frondosa Amazonía y sus altos Andes a los pueblos originarios, se abrió a nosotros y nos engulló sin piedad.

Ecuador nos llevó hasta su selva, que nos recordó de dónde venimos, qué somos y a quién pertenecemos... La Pachamama sacó pecho y nos mostró toda su belleza, toda su riqueza y a sus moradores, indígenas Sionas. Gracias por todo, David, sobre todo por dejarnos ver esa selva que forma parte de ti.


En los Andes nos zambullimos en la Cosmovisión Andina, que nos acompañaría en todo el viaje por Sudamérica. La Chacana y todo su significado nos enseñó a amar la tierra, a sentir cada árbol como parte de uno mismo, cada volcán, cada animal... Más aún, a sentirnos parte de un Todo.


Pero lo que más nos marcó en este país fue su gente, conocimos a pequeños grandes pensadores en un hostal y una nueva familia que nos abrió las puertas de su casa.


En Perú, la historia nos abordó exigiendo nuestra atención y es que este país cuenta con un patrimonio arqueológico y cultural increíble. Decenas de culturas anteriores a la época Inca, coexistentes y la misma cultura quechua, todas con su legado artístico y arqueológico casi intacto, nos enseñan la riqueza de estas tierras. 

















Y su naturaleza nos dejó literalmente sin palabras. ¿Se puede poner alguna a un lugar así?


En Bolivia, su mayoría indígena nos emocionó y nos recordó el valor de las raíces, de la diversidad y de la identidad. En concreto, la Isla del Sol nos roba por completo el corazón.


El pasado colonial nos mostró toda la crueldad de la penosa parte de la historia en la que España oprimió, exprimió y sometió a todo (o casi todo) el pueblo sudamericano. La rabia y el dolor son contagiosos y es entonces cuando en el centro del país, en una quebrada escondida, nos encontramos con otra parte de la historia... La lucha de Ernesto Guevara y sus camaradas nos golpea fuerte, sobre todo en la conciencia y visibiliza la necesidad de ser responsables y consecuentes en nuestra vida. La carta a sus hijos que aparece en la foto, no tiene desperdicio.


La guinda del pastel en Bolivia la pone el Salar de Uyuni, un sueño precioso hecho realidad... 


Y en Chile lo compartimos todo con amigos, con Gustavo al principio y con Daniel y Carolina después. Descubrimos una ínfima parte de esta tierra, pero llegamos hasta planetas lejanos a través del cielo del desierto más seco del mundo entero, Atacama. Cerca de allí, los Andes nos siguen dejando sin aliento a cada paso y nos dejan ganas de más.


Más al sur, unos anfitriones de categoría nos mostraron todos los rincones de Viña del Mar y Valparaíso y nos hicieron sentir en casa, acercándonos más que nunca a la gente y la realidad del país. Nos encandiló la cultura y sobre todo la música que conocimos por aquí y que nos obliga a volver. 


Y el viaje terminó, más de tres meses después... con estos gastos:

- Vuelos: 1800€
- Alojamiento: 996€
- Transporte: 822€
- Comida: 1535€
- Entradas: 533€
- Compras: 483€
- Tours: 1870€

TOTAL: aproximadamente 8000€ entre los dos, ¿verdad que no es tanto para todo lo que hemos vivido en más de tres meses?

Queremos mandar un enorme abrazo a cada persona que nos hemos encontrado en el camino, especialmente:

David, Jesica y Ornella

Anahí, Ricardo y Lola

 Nuestra familia ecuatoriana

Los argentinos sin nombre

Nuestro querido Gustavo

El equipo de Sexy Llamas

Nina y Mariana

Maria Anjeles

Marcelo, Carolina, Paulina

Carolina y Daniel

Esperamos no habernos olvidado de nadie... Gracias todos por haber formado parte de esta aventura y por personificar la verdad de que compartir es vivir. Besos para todos y ¡hasta otra!

Nos despedimos con la grandísima Mercedes Sosa, que nos ha acompañado durante todo el viaje, dando gracias a la vida:

Día 98 (28/04/15) - Conclusiones Chile y llegada a casa

Llegamos a Madrid y Naiara no ha pegado ojo en toda la noche. Casi sin tener que detenernos, pasamos aduanas y buscamos nuestro vuelos en las pantallas para dirigirnos a la terminal correspondiente. Desayunamos y Naiara cae (dormida), mientras Roberto lee y lee (y saca alguna foto...).


El vuelo a Bilbao es tan corto, que Naiara no puede ni echar una cabezadita (sobre todo por el grupo de jubilados quejándose por todo que viaja en el avión). Y cuando recogemos las maletas en Bilbao... La mochila de Naiara aparece así, sin cierre en la cintura y sin el cobertor. Cuando vamos a reclamar en Iberia, la señora nos dice con muy malas pulgas, que "eso no es una maleta y con tanto recolguín, normal que se enganche en cualquier sitio". Es llegar a casa y la amabilidad se esfuma como por arte de magia, ¡mira que nos volvemos!


Hacemos los trámites y para cuando salimos, nuestros padres están más que nerviosos, pero al fin aliviados al ver que finalmente hemos llegado. Besos y abrazos y salimos del aeropuerto. De camino a casa, paramos a comer todo lo que nuestra madres han cocinado y comienza la fiesta casera: a ver quién saca más cosas de su bolsa. Tortilla de patatas, jamón, queso, chorizo, muuucho pan y pasteles hacen que recuperemos fuerzas.

Ya estamos en casa.


En cuanto a Chile, sólo podemos decir que queda tanto por conocer, que no queda más remedio que volver en algún momento... Dejamos allí a amigos que sin apenas conocernos, nos abrieron las puertas de su casa de par en par y dejamos también un país que nos enamoró nada más pisarlo. En Chile nos sentimos parte de su gente más que en ningún otro sitio y eso fue gracias a Carolina y Daniel, y de todos sus amigos, claro! Descubrimos el ritmo galopante de la cumbia y saboreamos (después de meses), sabrosa carne de vacuno y buen vino, que ya se echaba de menos... Así que, gracias Chile, por hacernos la vuelta a casa más pausada y por supuesto, gracias a todos los amigos que formasteis parte de estos días. ¡Os echamos de menos!


Los gastos totales del mini-viaje por Chile son:

- Alojamiento: 123€
- Transporte: 166€
- Comida: 282€
- Entradas: 14€
- Compras: 55€
- Tours: 252€

Así que en total (y entre los dos), en Chile hemos gastado unos 950€ aproximadamente; como veis, Chile ya no sale tan barato... ¡aunque sigue mereciendo la pena! Ondoloin!

jueves, 30 de abril de 2015

Día 97 (27/04/15) - Aeropuerto de Dallas

Llegamos a Dallas sobre las 5:30 y por supuesto, toca pasar el más que riguroso control de aduanas y de seguridad. Como ya temíamos, aunque por otros motivos (la barba de Roberto principalmente), el primer paso nos hace perder algo de tiempo, a pesar de que hay un moderno sistema de control de aduanas. El caso es que ambos rellenamos un formulario en un ordenador después de escanear los pasaportes. Se imprimen unos justificantes y ¡sorpresa! El de Roberto aparece con una enorme X sobre sus datos, así que el señor que da el paso hacia el control de seguridad le envía a otra cola para que otro agente le haga unas preguntas. Una vez ahí, lo más costoso es hacer la cola, porque nada más llegar donde el agente, le sella el pasaporte. En fin, burocracia (y recuerdo a Mafalda con su tortuga...).

El control de seguridad ya lo conocíamos: enorme cola, sin zapatos, bolsillos vacíos... y la enorme máquina (que parece de la NASA) que te hace un super escáner, girando sobre todo tu cuerpo. Pena que no se puedan hacer fotos ahí, porque explicarlo ¡es bien difícil! 

Total, que pasamos todos esos controles y finalmente ¡somos libres!


¿Libres? Ah, no. Se nos olvidaba que nos quedan 10 horas en el aeropuerto de Dallas (Texas), sin nada que hacer... ¿Nada que hacer? ¡Pero si hay 5 terminales y un metro exterior que las conecta! Pasamos gran parte de esas horas paseando por las terminales y alucinando con el look de los trabajadores del aeropuerto: van con sombrero de cowboy y camperas! 


Además y en honor a la verdad, hay que admitir que todos los trabajadores que nos atienden en el aeropuerto son amables y muy atentos, muy en contra de nuestros prejuicios... Cuando ya nos hemos aburrido de dar vueltas, nos acercamos a nuestra terminal y comemos algo, tras lo cual, nos sentamos a ver despegar aviones cada minuto (o menos). ¿Podéis ver el que está despegando al fondo?


Con más de una hora de retraso, porque le estaban cambiando una rueda al avión (¡!), embarcamos y descubrimos la última sorpresa del día: el avión es tan mierda, que ni siquiera tiene las pantallas individuales que todo vuelo internacional (hasta ahora) ha tenido. No nos lo podemos creer, ¡es un vuelo de 10 horas! ¡Sólo queríamos jugar al tetris!


Y la traca es cuando nos dicen que, a pesar del retraso, vamos a llegar puntuales a Madrid. Y pensamos: ¿los americanos pueden hacer que el mundo vaya más rápido? ¿Que los aviones sean de repente más rápidos? 


Nada más entrar nos ofrecen un snack y acto seguido la cena (y es que aunque en Dallas son casi las 17:00, en España ya es de noche y tienen la deferencia de ayudarnos con el jet lag). Roberto se dispone a dormir; Naiara no tiene ni pizca de sueño, así que ve la peli "obligada". La noche será muy larga para ella... Ondoloin!

miércoles, 29 de abril de 2015

Día 96 (26/04/2015) - Adiós Chile

Suena el despertador y casi automáticamente nos ponemos en marcha. Recogemos la cama y todo alrededor y nos ponemos a tope con las mochilas, no sin antes recortar la barba de Roberto para que en Estados Unidos no le busquen mucho las cosquillas. 


Todo preparado, nos vamos a comer tempranito y encontramos un lugar auténtico, de los de toda la vida, donde nos sirven una cazuela de vacuno (que nos faltaba probar) para chuparse los dedos.


El momento del adiós se acerca y nos vamos poniendo entre nerviosos y tristes. Tanto tiempo por estas tierras caminando acompañados de tanta gente... y al final del camino, compartimos con Carolina y Daniel, que nos han tratado taaan bien. No hay palabras para agradecer todo lo que han hecho por nosotros, así que simplemente, gracias de todo corazón. ¡Os esperamos!


Un autobús nos lleva a Santiago, de allí otro al aeropuerto y allí, hacemos el check in y tomamos un cafecito tratando de asimilar que es verdad, que nos vamos a casa. Control de seguridad y paseo por el duty free, pero como hacemos escala en EEUU y no se pueden meter líquidos en el país (ni siquiera del duty free), nos quedamos sin vino chileno... Nos cagamos en todas sus paranoias, pero nos quedamos sin vino. 

El vuelo sale muy puntual, nos sirven la cena y a intentar dormir, nos esperan diez horas de vuelo hasta Dallas.


Ondoloin!