Puchín será nuestro guía-conductor estos días y comienza la ruta por unos paisajes preciosos... ¡y desiertos!
![]() |
| Café |
![]() |
| Molino "artesanal" |
![]() |
| Cacao |
Luar devora la tableta de chocolate que le ofrecen y nos dejamos llevar comprando una bola de pasta de cacao (que el anciano asegura que dura hasta 15 años en la nevera sin estropearse) y café tostado en grano. Productos naturales, sin aditivos, totalmente artesanos y hechos con amor. Nos aclaran que la compra es opcional, aunque, ¿quién podría resistirse?
Al despedirnos, el señor nos dice que aquí tenemos nuestra casa para cuando queramos volver, y aunque sea (casi) una frase hecha, suena sincera.
Seguimos por toda la costa el camino hacia Yumurí, donde por 2 CUC, nos llevan en barca hasta la Isla de la Almendra a través del cañón.
El sitio es espectacular y tras escasos minutos en barquita a remos, disfrutamos de un paseo por la isla y hasta nos refrescamos en el río.
A la vuelta, paramos en una casa particular donde ofrecen comida a los turistas, pero Puchín consigue que nos lo dejen a precio más que razonable y por 11 CUC nos damos un festín de calamares y pescado en salsa de coco. El sitio... maravilloso. Luar se duerme y como no lo queremos despertar, el café de sobremesa se convierte en tertulia política entre cubanos, españoles y dos alemanas que no participan mucho. Un momentazo.
De vuelta, paramos en la Playa Manglito, donde el pequeño disfruta como nunca de la arena y nos damos un pequeño chapuzón.
Ya en Baracoa, nos duchamos y salimos a cenar a un restaurante que aunque no convence de entrada a Roberto, termina siendo un puntazo para Luar: juega con la hija de los dueños y termina viendo dibujitos en su habitación, dejándonos solos y con cara de pasmo mientras terminamos de cenar.
| Baracoa y la montaña El Yunque a la izquierda |
Ondoloin!











No hay comentarios:
Publicar un comentario