De camino a la Reserva Natural del Yunque, pasamos por la fábrica de cucurucho y por la de chocolate, esta última inaugurada por el Ché. Para cuando llegamos a la entrada, Luar ya está dormido así que esperamos a que se despierte para ponernos en marcha y mientras tanto, Naiara se informa sobre las posibles rutas. Hay dos: subida al Yunque (2h subida+2h bajada+ 16CUC) y la ruta a la cascada (2h en total+8CUC). Tanto por la dificultad, como por el niño y el calor incipiente, nos decidimos por la cascada y tras pagar la entrada, un guía de fauna y flora nos acompaña en todo el camino.
La verdad es que esperábamos algo más, el camino transcurre principalmente por la carretera (de tierra y en mal estado) y casi ni nos cruzamos con guajiros, por lo que no es tan interesante como esperábamos. Además, tampoco podremos llegar hasta la cascada, porque lo que al inicio era "cruzar el río y mojarnos un poco", en realidad era cruzar el río con el agua casi al cuello... y obviamente, por ahí no pasamos con el niño (a pesar de que se ofrecen a que el guía cruce con el niño en los hombros).
A pesar de todo, lo pasamos muy bien, los adultos conversando con Luis, nuestro guía (sobre trabajo, salario, paternidad e incluso ¡lactancia!) y el pequeño jugando a la orilla del río con piedras y tierra.
Al final, sólo Luis cruza el río y saca la foto para nosotros (😆) y nos volvemos a poner en marcha para llegar al mirador desde donde sí vemos la cascada. El camino de vuelta lo hacemos con Luar dormido y continuando con la conversación.
De vuelta en Baracoa, Puchín nos deja en un restaurante estatal (en el que comemos por 3 CUC) y nos muestra dónde cambiar dinero. Después de comer decidimos visitar el Museo Arqueológico "La Cueva del Paraíso", una serie de cavernas que fueron cámaras mortuorias taínas. Está bastante alejado y el paseíto con el calor que hace... ¡se hace muy duro! El encargado del lugar nos da una extensa explicación en la entrada y empezamos con la exploración.
La visita es toda una aventura para Luar, que disfruta con cada cueva, escalera y pasadizo. Además, las vistas desde la cima son impresionantes.
| ¡Y nos encontramos con esta lagartija fosforita! |
| Ahi están Colón y la cruz... |
La guinda del pastel llega cuando decidimos cenar en la casa: res y camarón. Juzguen ustedes mismos:
Ondoloin!



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