domingo, 12 de julio de 2015

Día 5 (05/11/2013) - Jaipur

Tras descansar de lujo y desayunar como merecemos, nos ponemos en marcha para visitar la ciudad rosada, Jaipur. Ya estamos en el Rajastan, la tierra de los Reyes y uno de los estados más coloristas de toda India.

Salimos rumbo al Fuerte de Amber, pero antes nos detenemos enfrente de la "Fachada de los Vientos" o Hawa Mahal, palacio construido en 1799 y que servía para que las damas de la corte pudiesen observan el trajín de la ciudad sin ser vistas.


Salimos de la ciudad y llegamos al Fuerte de Amber, antigua capital del estado de Jaipur. Se empezó a construir en 1592 encargado por Man Singh. 

El fuerte se encuentra en un alto y la mejor forma de subir a él es a lomos de un elefante. Después de hacer algo de cola, nos montamos en uno de ellos y comienza una subida movidita y a su vez espectacular. Todo es color y el emplazamiento no puede ser mejor.


Al llegar a la cima, un espacio inmenso nos rodea, y podemos asegurar que es sobrecogedor. La fortaleza está rodeada de unas murallas exteriores que alcanzan distancias más allá de nuestra vista y el entorno que nos rodea es árido y espectacular.

Contemplamos los edificios de arquitectura rajputa y nos quedamos boquiabiertos con las incrustaciones que aquí se llevaron a cabo; el Taj Mahal es la perfección pero en el Fuerte de Amber tampoco se quedaron muy lejos...


Caminamos por el recinto acompañados de nuestro guía, que nos va explicando todo lo acontecido cuando este lugar rebosaba de vida. Paseamos por sus jardines y llegamos a la Jai Mandir o "Sala de la Victoria", un espacio enorme donde destacan los paneles incrustados y los espejos que completan el lugar. Cabe mencionar que por las noches solía estar iluminada por velas y los espejos convexos relucían como estrellas.


Tras acabar la visita, nos ponemos rumbo a la ciudad, pero antes nos detenemos a tomar una última instantánea con el Fuerte de Amber y lago que lo abastecía de agua a sus pies.


Ya en Jaipur, empezamos con la visita al palacio de la ciudad. El color de la entrada al recinto es el rosa, nombre con el cual también se conoce a la ciudad.


Sin duda alguna, el lugar mas representativo de este lugar es el patio Pitam Niwas Chowk. Es un patio amplio donde se pueden encontrar cuatro puertas, que representan las cuatro estaciones. Sólo se mantiene abierta aquella puerta que representa la estación en la que estamos, pero las puertas en sí son espectaculares, resaltando la del pavo real, con unos magníficos bajorrelieves. 



Notamos que el estómago está vacío y antes de seguir visitando la ciudad, nos metemos entre pecho y espalda un thali buenísimo... la comida resulta irresistible en la India.


Tras reponer fuerzas, nos ponemos rumbo al Jantar Mantar, un observatorio astronómico que empezó a construir Jai Singh en 1728. Este lugar le servía para calcular el tiempo e incluso podía prever los eclipses, siempre basándose en los datos y la información que recogía de las distintas edificaciones del complejo.



Nuestro guía, en un intento de copiar al gran Jai Singh, nos lee la mano en nuestro signo del zodiaco, e incluso se atreve a predecirnos el futuro. Como no podía ser de otra forma, seremos muy afortunados!


Como es media tarde y ya se han acabado nuestras visitas, preguntamos a nuestro amigo Negi si hay algún cine al que podamos acudir a ver un película de Bollywood. Como no podía ser de otra forma, nos localiza un cine y vamos al estreno de Krrish 3, una película de un superhéroe Indio con toques de ciencia-ficción. 

Tras hacer una cola considerable y ver como una señora controla el orden con un palo y no duda en atizar al que osa colarse, invitamos a Negi a ver la película con nosotros. Aunque no entendemos nada, las imágenes nos ayudan a saber de que va la película, pero lo mas alucinante es ver como se comportan la indios en el cine: gritan, aplauden, hablan por el móvil... no tiene nada que ver con nuestro silencio. 

Es otra forma de vivir la vida y la verdad es que nos encanta.


Ha sido un día largo y agotador, tras cenar algo sólo nos queda descansar. Mañana más...

sábado, 11 de julio de 2015

Día 4 (04/11/2013) - Fatehpur Sikri

Desayunamos temprano y Negi nos recoge para encaminarnos hacia Fatehpur Sikri, antigua y efímera capital del Imperio Mogol. Paseamos por el Palacio y sus jardines, construidos con una gran belleza y armonía en un terreno con una enorme escasez de agua... crónica de una muerte anunciada. Fue abandonado en 1585 a la muerte de Akbar, el primer emperador mogol. El lugar destaca por su interesante fusión de estilos arquitectónicos y paisajísticos hindú e islámicos.


La ornamentación de las estancias es increíble y más de 400 años después, las tallas y grabados permanecen casi intactos. Contemplamos el Salón de las Audiencias, donde Akbar administraba justicia al pueblo "sin severidad ni mala intención".


Paseando por el Jardín de las Damas, llegamos hasta el estanque ornamental en el que, según nos cuenta el guía, Akbar escuchaba a sus músicos interpretar hermosas melodías. Cerrando un instante los ojos, no es difícil imaginar la escena: Akbar y sus mujeres ricamente vestidos y siendo abanicados por sus sirvientes,  mientras tambores y sitares elevan ricas melodías al viento... 


Avanzamos hasta una gran explanada llena de edificios diferentes. Entre ellos, las tumbas de Shaikh Salim Chishti y de Islam Khan y la Jama Masjid, la mezquita del recinto. Una bandada de niños nos intercepta mientras caminamos y para nuestra sorpresa... ¡el más pequeñito habla en español unas palabras "chica bonita, compra bolígrafos"! 


Entramos a la tumba de Shaikh Salim Chishti con nuestra ofrenda, un sacerdote nos hace rodear la tumba, coge nuestra ofrenda y nos indica que lancemos los pétalos sobre la tumba. Después, nos llevan hasta una de las celosías y nos explican que anudemos nuestro hilo a ella pidiendo un deseo. Todo esto en una atmósfera mística, con incienso y rezos que no entendemos. La verdad es que es difícil no emocionarse.


Tras terminar la visita por Fatehpur Sikri, nos despedimos del guía y nuestro chófer y ya casi amigo Negi nos explica con un inglés chapurreado, que nos vamos hacia Jaipur, la Ciudad Rosada. De camino, paramos a comer en un restaurante que nos recuerda que estamos en Diwali, el festival de las luces... ¡Happy Diwali!


Cuando ya anocheciendo, llegamos al hotel de Jaipur, abren la puerta de nuestra habitación y vemos esto... Decidimos que no, que este no era un viaje como para nosotros. Pero ya que estamos aquí... ¿por qué no disfrutarlo?


Ondoloin denoi!

viernes, 10 de julio de 2015

Día 3 (03/11/2013) - Agra

El día de ayer en Delhi fue agotador y hemos dormido como reyes. Tras desayunar, nos ponemos rumbo a Agra, donde está ubicado el archiconocido Taj Mahal. Este trayecto, como el resto que haremos en el viaje, lo hacemos en coche privado y con nuestro "chófer" Negi (que os presentaremos más adelante). ¡Las estampas de camino, son tan auténticas como increíbles!

Adelantamientos imposibles (¿¿¿hay gente ahí arriba??? Claro que sí.)
Flores para proteger el coche
Salones de belleza en la calle
Tardamos unas horas en llegar y nos llevan directamente al hotel a dejar nuestras cosas. Sin mucho descanso, vamos al Fuerte de Agra, una fortificación militar que empezó a construir el Emperador Mogol Akbar en el siglo XVI. La puerta de entrada, llena de mujeres portando saris de colores, nos transporta en el tiempo... hacia atrás.


Dentro del Fuerte se encuentra entre otros, el Palacio de Yahangir, construido por Akbar para su hijo Yahangir. Con la llegada del Sha Yahan casi un siglo después, la fortaleza militar pasó a ser su palacio, que más tarde se convertiría en su prisión.




Cuenta la historia, que Sha Yahan se enamoró de una plebeya, Mumtaz Mahal, observando el mercado al que ella acudía dentro del Fuerte, en esta misma plaza: 


Tras la muerte de su amada, mandó construir el Taj Mahal, para lo cual gastó ingentes cantidades de dinero. Sintiéndose viejo, quiso construir otro Taj Mahal al otro lado del río Yamuna, esta vez de marmol negro, para que su propio cuerpo fuese trasladado allí a su muerte y poder estar frente a su amada eternamente. Uno de sus hijos, cansado de que su padre dilapidara la fortuna de la dinastía mogola, lo encarceló en un ala del palacio y usurpó el trono. Eso sí, las ventanas de su "cárcel" estaban orientadas hacia el Taj Mahal y podía contemplar el mausoleo de su amada siempre que quería. 




Con la emoción de sabernos en un lugar tan especial y cerca del símbolo de la India por excelencia, vamos a reponer energía con una comida deliciosa.


Ya con el estómago lleno, nos llevan a la entrada del Taj Mahal, pasamos el control de seguridad y nos encontramos la puerta de arenisca roja que no deja ver el mausoleo mogol. Caminamos junto a la gente y al cruzar el umbral... el Taj Mahal, encuadrado en el arco de la enorme puerta, aparece como en una ensoñación. El mármol blanco reluce y las formas y la simetría del edificio mogol hacen que a Naiara se le salten las lágrimas. 

Este mausoleo fue construido por el Emperador Sha Yahan a la muerte de su amada segunda mujer (que murió durante el parto de su 14º hijo en el 1631). La leyenda cuenta que los más de 10.000 artesanos que se emplearon en la obra, fueron lisiados o sentenciados para que jamás pudieran reproducir una obra siquiera parecida.

El monumento está construido en marmol blanco (que jamás ha sido limpiado) y adornado con miles de incrustaciones de piedras semi-preciosas que forman flores y textos. Para que nos entendamos, no hay ni un sólo gramo de pintura en estas paredes, sino un laborioso "mosaico" de piedras perfectamente talladas e incrustadas en huecos igualmente perfectos tallados en las paredes.



Nos piden que nos descalcemos y nos ofrecen unos patucos para no dañar el suelo de mármol. Subimos las escalinata y con el edificio alzándose majestuoso por encima de nuestras cabezas, echamos la vista atrás para contemplar el entorno. La puerta de entrada que tanto nos ha impresionado antes, parece poca cosa ahora, pero la imagen es impresionante. 


En el interior del mausoleo no está permitido hacer fotos, pero os podemos asegurar que el recinto deja la boca abierta. En el centro y protegido por una celosía repleta de piedras preciosas que lo rodea, está el cenotafio; el acceso a las tumbas reales está restringido a sus descendientes, quienes visitan las tumbas hasta la actualidad. Cuando el Sha murió, su hijo ordenó enterrarlo junto a su amada, de manera que las dos tumbas son el único elemento que rompe la simetría de todo el recinto. Paseamos en compungido silencio alrededor de la celosía y por los pasillos del edificio, tratando de guardar en nuestro interior toda esa emoción.

Se va haciendo de noche y nos empiezan a invitar a irnos, pero no podemos dejar de echar la vista atrás para admirar esta justamente designada Maravilla del Mundo. Cuando la luz va cayendo, su pálido mármol realza la impresión de visión etérea... No hay palabras, o sí. El gran Rabindranath Tagore lo describió como "una lágrima en el rostro de la eternidad". Cierto, muy cierto.



Al salir de allí, nuestro guía nos lleva a visitar un taller de incrustaciones donde trabajan como antaño, en la creación de estas maravillas (y donde las venden a blanquitos "ricos"). Mientras observamos con interés el proceso, nos preguntamos si como tememos, todo el  viaje consistirá en terminar los días en una mega tienda para sacarnos más y más dinero (y así será). 


Finalmente nos retiramos a cenar algo y descansar. El día ha sido intenso y haber visto por fin el Taj Mahal en persona escuchando la romántica historia de amor que hay detrás de él, ha sido maravilloso. Ondoloin denoi!

jueves, 9 de julio de 2015

Día 2 (02/11/2013) - Delhi

La noche ha cundido y nos despertamos descansados e impacientes por empezar. Nada más terminar de desayunar, nos encontramos con el representante de la agencia, quien nos hace un resumen de lo que será nuestro viaje. Nos tenemos que resituar, porque a pesar de que ya sabíamos que veníamos a un viaje organizado, tantas atenciones abruman. Nuestro guía en Delhi se presenta y comenzamos con el día. Nada más salir de la zona del hotel, comienza India: colores, ruido, humo, gente caminando por la carretera, vacas, rickshaws... Naiara no para de sonreír y Roberto sigue alucinado.





















La primera parada es la Jama Masjid la mezquita más grande de India. Nuestro guía no para de dar datos y nosotros no podemos más que quedarnos con la boca abierta ante la magnitud y hermosa simetría del edificio. Juzgad vosotros mismos.


A Naiara le piden que se ponga una "bata" para cubrirse, a pesar de que fiel a su estilo, va vestida como cualquier india... Pero no es un precio alto teniendo en cuenta la belleza del lugar. 



Salimos de allí y pedimos al guía que nos adentre por las calles aledañas, llenas de mercados al aire libre. Caminar por el Chandi Chowk entre lo que parecen miles de ciudadanos de Delhi es impresionante, se mezclan olores, colores y sonrisas de bienvenida. No será la primera vez que a la gente le haga gracia ver a Naiara vestida como ellos...


Aprovechamos para que Roberto pruebe el mundialmente famoso Lassi, una especie de yogurth bebible que está buenísimo!

De allí, vamos al Raj Ghat, donde se encuentra la tumba de Mahatma Gandhi, el padre de India. Después del alboroto de la ciudad, este lugar es un remanso de paz y sobrecoge la solemnidad con la que se acercan todas las personas. Se respira un profundo respeto y admiración por su persona y obra. 


Detrás de la tumba, una llama lo mantiene simbólicamente vivo y damos fe de que el lugar desprende serenidad a quien se acerca. En este mismo "cementerio", se encuentran también los mausoleos de diferentes dirigentes indios, como Indira Gandhi, aunque no nos acercamos a verlo. Ahí queda uno de sus mensajes:


Desde aquí y otra vez en nuestro coche, nos llevan hasta el Templo de la religión Sikh Gudwara Bangla Sahib. 


Nos piden que nos cubramos la cabeza con un pañuelo naranja que ofrecen y nos dejan entrar al interior cubierto de oro (aunque no fotografiarlo). En las dependencias del templo, los adinerados fieles cocinan para miles de personas sin recursos de manera altruista... y nos dejan entrar a ver el proceso. Aquí ayuda todo el mundo, niños, adultos y ancianos... 




Después de tomarnos el chai que nos ofrece un anciano adorable, nos llevan a comer a un restaurante lleno de blanquitos y locales ricos. 


Después nos dirigimos al Qutub Minar, un complejo construido en el siglo XII que nos deja con la boca abierta. Ejemplo de la temprana arquitectura afgana y muestra del inicio de la dominación islámica en India, el complejo acoge el alminar de 73 metros de altura y los restos de varios edificios más, como la primera mezquita construida en el país o la columna de hierro de 7 metros de altura mucho más antigua (que tras 2000 años, no se ha oxidado ni un poquito).





El día ha sido largo e intenso, así que nos retiramos al hotel, donde empezamos a hacer balance del día. Naiara está impactada de la diferencia de precio entre la India que conocía y la que está viviendo (en la comida hemos pagado alrededor de diez veces más de lo que gastaba ella...) y Roberto empieza a atisbar lo que este país esconde. 

¡Ondoloin a todos!

miércoles, 8 de julio de 2015

Día 1 (01/11/2013) - Rumbo a India

El despertador suena muuuy temprano, todavía es de noche en Barcelona. En el mayor silencio posible para no despertar al resto de la familia, nos deslizamos por casa de mi hermana con las maletas y demás trastos. El taxi que pedimos por la noche nos indica que nos espera y después de despedirnos, empezamos el viaje.

Este viaje, a diferencia de los que haremos después, es organizado por lo que la aventura está en parte exenta. No obstante, el subcontinente indio es una aventura en sí misma y para el 50% de 2ouaua va a ser un gran choque (sobre todo, cultural).

De camino al aeropuerto, llenos de ilusión, nos preguntamos mil cosas: ¿será una buena idea que sea organizado?, ¿podrá Roberto enamorarse de India y verla con la mirada de Naiara?, ¿se encontrará Naiara con una India como la vivida o no?...

Check in, controles y cogemos el primer avión hacia Frankfurt. Vuelo corto y sin incidentes. En las pocas horas de espera no podemos más que descansar porque con los nervios casi no hemos pegado ojo. Llega la hora de embarcar y vemos el gigantesco avión que nos llevará a destino... ¿este cacharro puede levantar el vuelo?


Pues sí señores, además volamos con Lufthansa, que siempre es un lujo (en comparación). Después de un vuelo perfecto, aterrizamos en Delhi y enseguida un joven indio se acerca con un cartelito con nuestros nombres. Para Naiara es el primero de los millones de choques en la nueva India que va a vivir, pero teniendo en cuenta que ya es de noche en Delhi, se agradece la facilidad. Salir del aeropuerto a la calle y aspirar ese olor a incienso, humo, suciedad y contaminación, hace sentir paradójicamente en casa a Naiara. Roberto por su parte, simplemente alucina con todo. No le queda nada...

Nos conducen por las calles de la ciudad a toda velocidad y empiezan las bocinas, las infracciones y la imprudencia al volante; lo normal, vaya. Llegamos a un hotel demasiado lujoso (que es sólo el principio) y nos metemos a la cama agotados, esperando que mañana comience el viaje de verdad. 

Namaste India, eta ondoloin!