martes, 16 de diciembre de 2014

Día 71 (14/12/2014) - Hyderabad y seguimos con el tren

Llegamos a Hyderabad a la hora estimada, muy temprano! Cogemos las mochilas y salimos de la estación de trenes donde luchamos con miles de conductores de rickshaw, porque queremos coger el bus (que es más barato). A pesar de su insistencia y nuestro cansancio por la noche de tren, conseguimos coger el bus sin perder los nervios.

Llegamos a la estación de Secunderabad, que es donde cogeremos el siguiente tren, para dejar las mochilas en la consigna hasta la tarde. Como tenemos todo el día en Hyderabad, decidimos ver algo de la ciudad que ya visitó Naiara hace unos añitos, por lo que cogemos otro bus para visitar el Charminar, un edificio emblemático de la ciudad.


Es tan temprano aún, que no han abierto el edificio a las visitas, por lo que desayunamos algo en una pastelería cercana y volvemos para verlo desde dentro.


La verdad es que es más bonito visto desde fuera, pero las vistas que ofrece de la ciudad y sobre todo, de la mezquita, son impresionantes.


Ya que la hemos visto desde las alturas, decidimos ver la mezquita por dentro y Naiara no para de hacerse fotos con mujeres y niños!





Después vamos a los jardines Indira Gandhi, a donde llevamos algo de comida que hemos comprado en un puesto. Pasamos casi el resto del tiempo descansando allí y hay quien se echa una siestita!



El parque está cerca del lago de la ciudad, el cual alberga un Buda de 16 metros de granito macizo en una pequeña isla y que vemos en el paseo hacia el siguiente bus.


Después, volvemos al tren y empieza la odisea para Naiara, que pasa gran parte del viaje yendo y viniendo al baño con lo que decidimos que es un corte de digestión.


Pero al final la noche sigue adelante y sobre las 4:30 llegamos por fin a Aurangabad y nos metemos vestidos en la cama de un hotel, tratando de descansar de verdad... buenas noches.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Día 70 (13/12/2014) - Hampi y tren hacia Aurangabad

Nos despertamos con calma, ducha de agua fría (helada) y dejamos todas las mochilas fuera de la habitación: esta tarde empieza el gran viaje de dos días por tierras indias. Después de desayunar, bajamos al río con la intención de cruzarlo y ver el otro lado.

Hasta que conseguimos entrar en el barco, zarpan dos hacia la otra orilla, pero con paciencia, ahí vamos!!!



La intención es ver las ruinas de Anegondi, por lo que nada más salir del barco empezamos a andar hacia la dirección en la que creemos que están. El paseo es entretenido y vemos escaladores blanquitos, palmeras, arrozales y mucho campos de cultivo.



Pero resulta que las ruinas no están en esa dirección y además, nos dicen que quedan a unos 3 kilómetros! No nos cuesta mucho tomar la decisión de dejar las ruinas para otra visita... y nos apalancamos en un bar-restaurante-chill out con vistas al río. Empezamos con unos zumos, pero al final nos da la hora de comer hablando sobre la vida, pasado, presente y futuro... Nos pedimos una pizza para cambiar... pero no es tan buena como la de Goa... jajajaj!



Finalmente llega la hora de partir de este remanso de paz y tras cruzar de nuevo con el barco y hacer alguna comprita, recogemos nuestras mochilas y vamos hacia la estación de tren. Esta noche se presenta larga y es que, no en vano, pasaremos 13 horas en el tren...

Nuestras literas son las de arriba y nos permite ver el movimiento de la gente en el tren, que es constante y estresante. Esta niña quedó aparcada en la litera de arriba como una maletita más, hasta que su familia metió todas sus pertenencias y se acomodó... pobrecita, se acurrucaba contra las maletas y trataba de dormirse entre el barullo.


La noche será larga, pero eso ya lo contamos mañana, ondoloin!

Día 69 (12/12/2014) - Más Hampi

Hoy el día vuelve a comenzar temprano, porque hemos decidido cambiar de hostel para hoy y buscar uno más barato al otro lado del río. Desayunamos con Ángel y quedamos en vernos más tarde. Hacemos el cambio de hostel y para cuando alquilamos las bicicletas, Ángel y Sara ya han salido de paseo.


Nos ponemos en marcha con la ruta de hoy, que consiste en visitar las zonas "de pago" (que requieren pagar una entrada) de Hampi. Nos acercamos hacia el río y vemos el templo más famoso de las ruinas, que alberga en su recinto un carro de granito macizo del que se dice que en su día giraban las ruedas.




Está repleto de niños de escursión, por lo que no se puede decir que podamos sentir mucha paz allí...
De vuelta a donde están las bicis, tenemos un encontronazo con La Crueldad Infantil, cuando unos niños comienzan a lanzarnos piedras por el simple hecho de negarnos a seguir sacando fotos... La cosa queda en anécdota, pero se nos queda mal cuerpo, para qué mentir.

Ya recuperadas las bicis, seguimos con nuestro camino y llegamos hasta el recinto donde se encuentran el Lotus Mahal y los establos de los elefantes, donde se respira una tranquilidad especial.




Estábamos ocupados en interpretar el reciente incidente cuando unas voces nos llaman... ¡son Ángel y Sara! Marchan después de comer y ya temíamos no poder deedirnos de ellos, pero ha habido suerte. Charlábamos sobre el incidente cuando otro grupo de niños hace que nos reconciliemos con la infancia  en general:


Se hace tarde para ellos, por lo que volvemos a Hampi en auténtica representación de Verano Azul!!!


Después de la despedida y de la promesa de vernos por Sevilla, comienza una tormenta que durará toda la tarde y parte de la noche, por lo que nos tenemos que quedar en la habitación...


Cenamos en un restaurante muy chulo y nos retiramos a dormir, rezando porque mañana no llueva.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Día 68 (11/12/2014) - Hampi

La mañana comienza temprano, ducha y a desayunar todos juntos. Ayer concertamos un rickshaw con la pareja de sevillanos, Ángel y Sara, para que durante todo el día nos fuera enseñando las ruinas del antiguo reino. Nos encontramos con él cerca del río, porque queremos ver el baño de la elefanta del templo Si Lakshmi.


Verla salir del templo y bajar los escalones hasta el río ya es impresionante, pero el día depara muchas cosas...


... como que Roberto bañe a la elefanta! Todo por la Lur, Mutiko y Morroxko...!



Después de este acontecimiento, empezamos con la ruta visitando el templo de Ganesha y sus alrededores, que empiezan a dejarnos con la boca abierta, aunque aún queda toooodo lo demás.


Hay quien se queda a echar una siestita...
Cerca está el templo de Vishnu, cuyos pilares están totalmente tallados con figuras de bailarinas, dioses, elefantes... Es realmente espectacular.



Tras otro poquito de rickshaw, llegamos al templo subterráneo de Virupaksha, donde la "guardiana" del templo, se empeña en hacernos mil fotos tras enseñarles a Ángel y Roberto su interior cubierto de agua.


Yendo hacia la zona del Palacio Real, nos encontramos con la belleza del interior del Baño de la Reina... y con los adolescentes indios que no nos dejan admirarlo de tanta foto!


Y el recinto Real, con una doble muralla de piedra tan enorme como bonita, nos deja sin aliento. 



 

Para terminar el día, subimos a una de las montañas de granito para ver el atardecer, aunque resulta imposible por las nubes. De todas formas, la subidita tiene su recompensa, porque desde allí, se puede atisbar lo grandioso que tuvo que ser este reino y esta ciudad, que hace 500 años tenía 500,000 habitantes!


El paisaje es maravilloso y estando allí arriba, comprendemos la fuerza espiritual de este país... Todo vibra aquí.


Duchita y volvemos a cenar con nuestros sevillanos favoritos, mañana se van y hay que despedirse con fundamento.  Antes de irnos todos a dormir se hace una promesa: el año que viene quedamos todos en Sevilla para hacer una cenita... o lo que sea! Un placer señor@s!

Día 67 (10/12/2014) - Anantapur y Hampi

Nos despertamos con toda la calma y hacemos la colada que quedaba: todo limpito! Desayunamos y nos acercamos a las oficinas de la Fundación, porque no sabemos si tendremos visita o no y esperamos allí. 


Sale Shiva, una trabajadora ya conocida, y nos pide ayuda con un par de cartas recibidas de España. Le echamos un mano, claro, y de paso, le preguntamos si sabe si habrá visita o no. Nos dice que no tiene constancia, por lo que decidimos ir a la estación de tren a comprar los billetes para hacer la primera parte del camino a Hampi.

El camino lo hacemos en un rickshaw en el que iba también el hijo del conductor, ya que según nos explica, su mujer trabaja y se queda él con el niño. Vamos todo el camino haciendo tonterías con él y su risa es contagiosa.



Malas noticias: no hay tren a Hampi, o mejor dicho, no hay plazas, por lo que nos volvemos a la fundación con las manos vacías. Nada más llegar, Shiva nos recibe diciéndonos que nos andaban buscando! Soprendidos, le preguntamos por qué y dice que hay una pareja de sevillanos que irá a Hampi al mediodía y que está dispuesta a compartir el coche. Perfecto! 

Hacemos las maletas con prisa, comemos y salimos hacia Hampi con ellos. El camino es largo, pero lo amenizamos cotorreando todo el rato.


Para cuando llegamos, es de noche y Roberto no quiere casi ni mirar hacia fuera para que mañana sea todo una sorpresa... pero los edificios, templos y rocas se dejan ver por todas partes. Cerramos el precio de hotelito y cuando traemos las maletas... pero bueno, si son los sevillanos de la Fundación!!! Los indios presentes alucinan con tanto beso y abrazo, pero no podemos evitar la emoción del reencuentro.  


Por supuesto, nos vamos a cenar todos juntos y arte nos sobra por todos los costados!


Con la sensación de estar casi en familia, nos acostamos a descansar.