domingo, 7 de enero de 2018

Día 9 (01/11/2017) - Camagüey

Nos despertamos y Jesús nos prepara un desayuno para campeones: fruta, jugo, pan, tortilla (3 tortillas de 2 huevos), café con leche, queso... ¡Acabamos empachados! Además, conocemos a la mascota de la casa, ¡que desaparece tras el desayuno!


Jorge viene a buscarnos y nos lleva a su casa donde Carolina, su esposa, nos espera en la puerta. Desde el principio es como estar en casa de los abuelos: son todo amor, consejos y cuidados. Antes de salir a la calle, Carolina improvisa un mapa en un trozo de papel y Jorge se presta a acercarnos en coche hasta el Casino, según él, "un parque urbano precioso para el niño". El caso es que vemos el Mercado Agropecuario Hatibonico de camino y nos deja allí indicándonos el camino para después.




















Damos un paseo por los puestos semi-vacíos (según nuestros anfitriones por culpa del huracán Irma que dejó afectados, si no desaparecidos todos los cultivos) y compramos una piña para Luar, que no para de comerla tras un mini-episodio de estreñimiento.


Para cuando llegamos al casino Luar ya está más que dormido, así que damos un paseo disfrutando tranquilos de la brisa y la sombra.



Seguimos caminando rodeando el estadio de béisbol hasta la solemne y desierta Plaza de la Revolución, donde una figura de Ignacio Agramonte (héroe de la Guerra de la Independencia) impone desde lo alto.


Cruzamos el río y buscamos la calle de los cines, donde hay mil y una referencias al séptimo arte. Naiara intenta hasta en tres ocasiones comprar una tarjeta de wifi y aunque casi se da por vencida...¡lo consigue!



Volvemos a comer en Cubanitas Café y decidimos ir al Café Ciudad a tomar el ya redundante café... ¡todo un placer! El patio interior es precioso y el niño hace las delicias de todos mientras Roberto le "vigila" y Naiara disfruta del café.


El resto del tiempo lo pasamos paseando por los sitios que más nos gustaron ayer: la Plaza del Carmen y San Juan de Dios. En la primera, Naiara, que ayer ya se enamoró de la obra de Martha Jiménez, no puede evitar llevarse un trocito de su arte en forma de cerámica. en la segunda, decidimos tomar nuestro primer mojito de Cuba, pero la verdad, no nos sabe muy bien...




Volvemos hacia la calle de los cines (donde Naiara tiene su momento cuando ponen por megafonía el "Ojalá" de Silvio Rodríguez) y paseamos por sus alrededores. Como no encontramos nada que nos interese y la cena de ayer estaba bien, volvemos a La Isabella, donde constatamos la falta de materia prima (no hay casi de nada), así que no nos queda más remedio que cenar pizza otra vez.


De vuelta en casa, charlamos con Jorge y Carolina y nos retiramos a dormir. Ondoloin, hermosa Camagüey!


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