sábado, 11 de abril de 2015

Día 80 (10/04/2015) - Visita a las minas del Cerro Rico

El despertador suena y Roberto sale disparado a vestirse y comer algo antes del gran acontecimiento de hoy: la visita a las minas de Potosí. Naiara, por razones éticas más que otra cosa, decide no acompañarle, aunque ayer les costara entenderlo a los organizadores del tour... En fin, Roberto sale hacia allá y Naiara se queda en la ciudad callejeando. 

La primera parada de la visita a las minas es en el mercado de los mineros, donde Roberto y sus compañeros compran hojas de coca y zumo como obsequio a los mineros. También se ven los cartuchos de dinamita que ellos compran para hacer las detonaciones en la mina. 


De ahí, se ponen rumbo al Cerro Rico donde tras ponerse el uniforme de trabajo, admiran las espectaculares vistas de la ciudad de Potosí desde el mirador.



Sin más preámbulos, ingresan en las minas siguiendo las vías de las vagonetas.


Una vez dentro, se topan con dos mineros que están cargando una vagoneta de piedra-mineral ayudados por unas rampas desde donde se desliza el material directamente a la vagoneta.


Más adelante, se encuentran con Don Víctor, un minero que está partiendo a martillazos las rocas y que no puede más. Tras charlar un rato con él, llegan sus compañeros con la vagoneta y Roberto y el compañero de tour de Costa Rica se ponen manos a la obra a ayudarles. Es en ese momento cuando sienten la falta de aire, la humedad y el calor de la mina.



A la hora de salir, se cruzan con dos hombres que empujan a pulso la vagoneta llena, que según les dicen, puede llegar a pesar 1500 kg. 


Pero es bien sabido que al final del camino, se ve la luz al final del túnel... y ahí está!


Con la experiencia de haber estado en la mina y de ver en qué condiciones se trabaja hoy en día, uno se pregunta cómo se puede trabajar en estas condiciones. Aunque no es tan dramático como esperaba, las condiciones de trabajo siguen siendo pésimas y lo que prima, es el esfuerzo y sufrimiento humano.

Mientras tanto, Naiara presencia una manifestación infantil en contra del maltrato a los pequeños. Es tan numerosa, que la plaza queda totalmente rodeada de niños y literalmente, no entran en las escalinatas de la Catedral. Los gritos de los niños, "¡no a la violencia!", "¡queremos cariño!", denotan lo común de practicas violentas hacia ellos dentro y fuera del hogar. 



Llena de energía infantil, se mete un desayuno entre pecho y espalda... como una marquesa, leyendo el periódico y todo. Ahí encuentra luces y sombras del gobierno actual, y piensa en cuán interesante será la entrevista de Salvados  a Evo Morales de este domingo...


Callejeando por Potosí, se encuentra más reivindicaciones, un restaurante-mirador que es giratorio (¡!) y alrededor de un millón de iglesias. Resulta relajante pasear sin rumbo por sus calles y hablar con sus gentes. 




Nos reencontramos para comer un almuercito y paseamos por las calles del mercado artesanal, que están desiertas!


Hace un frío que pela y decidimos tomarnos un cafecito en el Café La Plata (que se puede pagar con tarjeta). Encontramos un dominó y la combinación entre frío, mate de coca y dominó es bestial, tanto, que nos quedamos hasta la hora de cenar, cenamos y echamos otra partida. ¡Una tarde memorable!


Salimos y nos encontramos con una exhibición de trajes típicos de Bolivia, pero la gente está tan apelotonada por el frío, que no hay manera de ver a los "modelos".


Admiramos la plaza iluminada y decidimos pasar el menor frío posible. Ondoloin!


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